Juan Sebastián Elcano: El Navegante Español que Desafió los Límites de la Tierra

Juan Sebastián Elcano

La era de los grandes descubrimientos geográficos transformó para siempre la concepción del planeta, y en el epicentro de esa epopeya se encuentra el célebre Juan Sebastián Elcano. Este marino vasco, cuyo ingenio y determinación militar quedaron grabados en las páginas de oro de la navegación, lideró la gesta más audaz de su tiempo: el regreso de la armada que completaría la primera circunnavegación al globo terráqueo. Aunque inicialmente la expedición no buscaba dar la vuelta al mundo, las circunstancias extremas convirtieron su travesía en un hito sin precedentes.

Desgranar la crónica de Elcano y Sebastián como su apellido universalizado es abrir una ventana a la resistencia humana. A lo largo de este extenso artículo, analizaremos en profundidad la biografía del marino de Guetaria, su relación con otros grandes exploradores, el desarrollo de la accidentada ruta de las especias y el impacto global de un viaje que demostró, de forma empírica y definitiva, la redondez de la Tierra.

Índice
  1. Orígenes y Juventud de un Marino de Raza en Guetaria
    1. Sus Primeros Pasos en el Mar Cantábrico
    2. Un Error de Juventud y la Búsqueda de un Indulto Real
  2. El Error Común: ¿Coincidieron Colón y Sebastián Elcano en el Tiempo?
  3. La Organización de la Armada para la Especiería (1519)
    1. El Reparto de Cargos y el Recelo entre Capitanes
    2. El Motín de San Julián: Elcano en la Encrucijada
  4. La Travesía del Pacífico y la Muerte de Magallanes
    1. El Desastre de Mactán y el Vacío de Poder
  5. El Ascenso del Caudillo de Guetaria y la Llegada a las Molucas
  6. La Decisión Histórica: El Regreso en Solitario de la Nao Victoria
    1. La Ruta de la Trinidad (Gómez de Espinosa)
    2. La Ruta de la Victoria (Sebastián Elcano)
  7. La Agónica Travesía por el Océano Índico y el Atlántico
  8. El Regreso a Sevilla y la Gloria Universal (1522)
    1. El Reconocimiento de Carlos I: Primus Circumdedisti Me
  9. El Trágico Final en el Océano Pacífico: La Segunda Expedición
  10. El Testamento de Elcano: Un Documento de Incalculable Valor Histórico
  11. El V Centenario y la Memoria Histórica del Navegante
  12. El Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano (A-71)
  13. Libros y Lecturas Recomendadas sobre Juan Sebastián Elcano
  14. Vídeo recomendado
  15. Preguntas Frecuentes sobre la Historia de Juan Sebastián Elcano (FAQ)

Orígenes y Juventud de un Marino de Raza en Guetaria

Para comprender la destreza náutica del protagonista, es imprescindible viajar a sus raíces en el norte de España. El nacimiento de Juan Sebastián Elcano —atendiendo a la grafía histórica de su tierra natal— se sitúa hacia el año 1487 en la villa costera de Guetaria, en Guipúzcoa. Crecido en un puerto de intensa actividad pesquera y comercial en el mar Cantábrico, el joven vizcaíno se familiarizó desde niño con el oleaje, los vientos cambiantes y el diseño de las embarcaciones.

Los derechos de las imágenes pertenecen a Relatos Iberos.

Sus Primeros Pasos en el Mar Cantábrico

Antes de unirse a las grandes armadas de la Corona de Castilla, el joven Juan Sebastián fue un navegante español que se ganó la vida en el cabotaje y en el transporte marítimo de mercancías por el Atlántico europeo. Desde muy temprana edad demostró un talento innato para la ingeniería naval y el pilotaje de naves. Sin embargo, su vida estuvo lejos de ser un camino pacífico. Sus deudas financieras y su participación en campañas militares en el Mediterráneo bajo el mando del Gran Capitán marcaron su juventud, obligándole a buscar nuevas oportunidades de fortuna.

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Un Error de Juventud y la Búsqueda de un Indulto Real

Un episodio crítico en la vida de Elcano modificó su destino. Para pagar las soldadas de su tripulación tras una campaña militar, se vio obligado a vender su propio barco a unos banqueros saboyanos. Esta transacción violaba las leyes de la Corona castellana, que prohibían taxativamente la venta de naves armadas a extranjeros en tiempos de conflicto. Perseguido por la justicia y buscando un perdón real que restituyera su honor, el marino se refugió en Sevilla, el gran puerto neurálgico de las Indias. Fue en la ciudad hispalense donde se topó con el ambicioso proyecto que cambiaría su vida.

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El Error Común: ¿Coincidieron Colón y Sebastián Elcano en el Tiempo?

Antes de adentrarnos en los detalles de la mítica expedición a las islas Molucas, es fundamental resolver una confusión cronológica muy habitual entre los entusiastas de la historia que buscan en Google sobre la era de los descubrimientos: la relación entre Cristóbal colón y Sebastián Elcano.

    [1492] Cristóbal Colón llega a América (Primer Viaje)
    [1487] Nacimiento de Juan Sebastián Elcano en Guetaria
    [1519] Inicio de la Expedición de Magallanes-Elcano

Es un anacronismo histórico vincular de forma directa a Sebastián Elcano con Colón. Cuando el almirante genovés realizó su histórico viaje de 1492 en busca de una ruta hacia Cipango y Catay, el marino guipuzcoano era apenas un niño de cinco años que corría por los muelles de Guetaria. Cristóbal Colón falleció en 1506 en Valladolid, mucho antes de que se planificara la expedición de la primera vuelta al mundo.

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La confusión suele radicar en que ambos compartieron el mismo objetivo geopolítico y la misma Corona patrocinadora: encontrar un paso marítimo hacia las riquezas de Asia navegando hacia el oeste, esquivando las aguas asignadas al Reino de Portugal por el Tratado de Tordesillas. Mientras Colón tropezó de forma inesperada con el continente americano, el marino vasco lograría rebasarlo décadas más tarde.

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La Organización de la Armada para la Especiería (1519)

Instalado en Sevilla, el navegante vizcaíno se alistó en la flota que estaba organizando el militar portugués Fernando de Magallanes (Fernão de Magalhães). El plan, aprobado y financiado por el joven rey Carlos I de España, consistía en hallar un estrecho o canal en el sur del continente americano que permitiera acceder al Mar del Sur (Océano Pacífico) y llegar a las codiciadas Islas de la Especiería (las Molucas, en la actual Indonesia) por la ruta occidental.

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El Reparto de Cargos y el Recelo entre Capitanes

La relación entre Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano no comenzó con una amistad idílica, sino con la fría distancia de la jerarquía militar. Magallanes, de carácter severo y reservado, desconfiaba profundamente de los oficiales castellanos que componían la armada. Por su parte, el marino de Guetaria fue asignado como maestre (el segundo de a bordo, encargado de la logística y la maniobra de la nave) en la Concepción, uno de los cinco barcos que componían la flotilla.

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La convivencia en Elcano —como metafóricamente llamaban sus paisanos al espíritu del navegante— se puso a prueba durante los duros meses de navegación atlántica. El secretismo del comandante luso respecto a la ruta exacta y las duras condiciones de racionamiento provocaron un hondo malestar entre la tripulación castellana.

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El Motín de San Julián: Elcano en la Encrucijada

El conflicto estalló en abril de 1520, durante la invernada de la flota en el inhóspito puerto de San Julián (en la Patagonia argentina). Varios capitanes españoles se rebelaron contra la autoridad de Magallanes, exigiendo dar la vuelta o modificar las órdenes ante el frío extremo y la falta de víveres.

En este motín, Juan Sebastián el Cano tomó partido inicialmente por los capitanes sublevados, cumpliendo las órdenes directas de su superior en la Concepción, Gaspar de Quesada. La revuelta fue aplastada por Magallanes de manera implacable: Quesada fue ejecutado y otros oficiales fueron abandonados a su suerte en la costa patagónica. Sin embargo, reconociendo el incalculable valor técnico y los conocimientos de navegación del piloto guipuzcoano, el comandante portugués decidió indultarle la vida y mantenerlo en su puesto, una decisión que terminaría salvando el destino de la propia expedición.

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La Travesía del Pacífico y la Muerte de Magallanes

Tras descubrir el ansiado paso interoceánico en noviembre de 1520 —el hoy llamado Estrecho de Magallanes—, la armada se adentró en la inmensidad del Océano Pacífico con solo tres barcos en sus filas. Los tres meses siguientes de navegación en mar abierto se convirtieron en un auténtico infierno de calma chicha, hambre, sed y escorbuto, donde los marineros se vieron obligados a comer cuero viejo, serrín y ratas para sobrevivir.

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El Desastre de Mactán y el Vacío de Poder

La flota alcanzó finalmente las islas Filipinas en la primavera de 1521. Fue allí donde la suerte de la expedición cambió drásticamente. El 27 de abril, Fernando de Magallanes falleció en combate durante una absurda refriega contra las tribus locales lideradas por el jefe Lapulapu en la isla de Mactán.

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La muerte del comandante luso dejó a la flotilla sumida en un profundo caos organizativo. Varios líderes sucesivos cayeron en emboscadas o resultaron incapaces de gestionar la maltrecha armada. Ante la falta de tripulantes suficientes para gobernar tres barcos, ordenaron quemar la Concepción y distribuyeron a los supervivientes en las dos naves restantes: la Trinidad y la Victoria.

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El Ascenso del Caudillo de Guetaria y la Llegada a las Molucas

Fue en este escenario de extrema necesidad donde emergió de forma definitiva la figura del piloto vasco. En septiembre de 1521, las tripulaciones eligieron democráticamente a Elcano Juan Sebastián como el nuevo capitán de la nao Victoria, mientras que Gonzalo Gómez de Espinosa asumía el mando de la Trinidad y la jefatura general de la armada.

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Bajo la experta guía de los dos nuevos mandos, las naves alcanzaron por fin el objetivo original del viaje el 8 de noviembre de 1521: las islas de Ternate y Tidore en las Molucas. Allí establecieron provechosas alianzas comerciales con los sultanes locales y cargaron las bodegas de los barcos con toneladas de clavo de olor, una especia que en la Europa de la época valía más que su propio peso en oro.

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La Decisión Histórica: El Regreso en Solitario de la Nao Victoria

Con las bodegas repletas, la armada se dispuso a emprender el viaje de vuelta a España, pero un grave problema estructural alteró todos los planes. La nao Trinidad comenzó a hacer aguas de forma alarmante debido al exceso de carga y al desgaste de su casco. Repasemos las dos rutas opuestas que decidieron tomar los capitanes para salvar la expedición:

La Ruta de la Trinidad (Gómez de Espinosa)

Intentar desandar lo andado. Reparar el barco en Tidore y navegar de regreso hacia el este cruzando de nuevo el inmenso Océano Pacífico hasta las costas de la Nueva España (México). Esta ruta fracasó debido a las tormentas y los vientos contrarios, obligando a la nave a regresar a las Molucas, donde sus tripulantes fueron capturados por los portugueses.

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La Ruta de la Victoria (Sebastián Elcano)

Una apuesta a vida o muerte diseñada por Sebastián Elcano. Consistía en continuar navegando hacia el oeste cruzando el Océano Índico y bordeando el cabo de Buena Esperanza en el sur de África. El gran peligro de esta ruta era que se internaba por completo en aguas controladas de forma exclusiva por la armada de Portugal, los grandes rivales de Castilla.

El marino vasco asumió la responsabilidad total de la maniobra. Con solo 47 hombres a bordo de una nave maltrecha y devorada por la broma (un molusco que destruye la madera de los barcos), Elcano Sebastián ordenó levar anclas desde Tidore el 21 de diciembre de 1521. Comenzaba así una de las mayores hazañas de la historia de la navegación universal.

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La Agónica Travesía por el Océano Índico y el Atlántico

Para evitar ser detectados por las patrullas marítimas portuguesas, el capitán guipuzcoano tomó una decisión táctica extrema: navegar por las latitudes altas del Índico meridional, alejándose por completo de las rutas comerciales habituales y de las costas africanas conocidos.

Navegación en la sombra: Pasaron meses en alta mar sin tocar tierra firme, soportando tormentas antárticas devastadoras.

Hambre y desolación: El agua dulce se corrompió y las provisiones se agotaron, provocando la muerte por inanición y escorbuto de una parte sustancial de la tripulación.

El cabo de las tormentas: En mayo de 1522, tras semanas de esfuerzos sobrehumanos, lograron doblar el cabo de Buena Esperanza a pesar de tener el mástil principal agrietado.

A mediados de año, la situación a bordo de la Victoria era insostenible. Al llegar a las islas de Cabo Verde (de soberanía portuguesa), el capitán intentó engañar a las autoridades locales afirmando que procedían de las Américas, pero los lusos descubrieron el engaño al examinar las especias que portaban y detuvieron a trece tripulantes en tierra. Ante el riesgo inminente de perder el barco, el líder vizcaíno ordenó desplegar las velas a toda prisa y escapar rumbo al norte, afrontando las últimas millas de viaje con apenas una veintena de hombres exhaustos.

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El Regreso a Sevilla y la Gloria Universal (1522)

El 6 de septiembre de 1522, casi tres años después de su partida, la nao Victoria fondeó en el puerto de Sanlúcar de Barrameda. Dos días más tarde, el 8 de septiembre, el barco remontó el río Guadalquivir y atracó de forma definitiva en los muelles de Sevilla.

El aspecto de los supervivientes era espectral. Solo dieciocho hombres de los más de doscientos cuarenta que habían partido originalmente lograron regresar a casa a bordo del buque. Descalzos, vestidos con harapos y portando cirios en las manos, los marineros marcharon en procesión por las calles sevillanas para dar gracias a la Virgen de la Victoria y a Santa María de la Antigua por haber salvado la vida.

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El Reconocimiento de Carlos I: Primus Circumdedisti Me

El rey Carlos I recibió con todos los honores al capitán en la corte de Valladolid. El monarca no solo le concedió el indulto definitivo por su falta de juventud, sino que le otorgó una generosa pensión anual de 500 ducados de oro y lo elevó al rango de la alta nobleza.

El mayor reconocimiento honorífico fue la concesión de un escudo de armas propio que recordaba para siempre su gesta náutica. En el timbre del escudo se diseñó un globo terráqueo coronado por una inscripción en latín que sintetizaba de forma magistral el logro de la expedición:

"Primus circumdedisti me" (Fuiste el primero que me circunnavegó).

El viaje de Juan Sebastián Elcano y Magallanes —como se cita de forma conjunta en la historiografía moderna— no solo trajo consigo un valor económico inmenso que sufragó con creces los gastos de la armada gracias al clavo de olor, sino que transformó la ciencia cartográfica, la astronomía y la economía mundial al abrir canales de comercio intercontinentales.

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El Trágico Final en el Océano Pacífico: La Segunda Expedición

Lejos de acomodarse en su nueva posición de nobleza y disfrutar de su inmensa fama en la corte peninsular, el espíritu aventurero del marino vizcaíno no tardó en reclamar su regreso al mar. En 1525 se alistó en una nueva y ambiciosa campaña marítima: la expedición de García Jofre de Loaísa, cuyo objetivo era colonizar y asegurar para la Corona española las ricas islas Molucas frente a las pretensiones expansionistas portuguesas.

El marino vasco fue nombrado piloto mayor de la flota y capitán de la nao Sancti Spiritus. Sin embargo, esta segunda aventura estuvo marcada desde el principio por las desgracias meteorológicas, los naufragios en el Estrecho de Magallanes y el azote constante de las enfermedades tropicales.

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Tras la muerte del comandante Loaísa en pleno océano, el capitán de Guetaria asumió el mando supremo de la flota el 30 de julio de 1526. Su mandato fue trágicamente breve. Debilitado por las privaciones del viaje y enfermo de escorbuto, el célebre Juan Sebastián Elcano murió el 4 de agosto de 1526 en mitad de la inmensidad del Océano Pacífico, apenas unos días después de redactar su última voluntad. Siguiendo la ancestral tradición marinera, su cuerpo fue envuelto en una lona y sepultado en las aguas del océano que había contribuido a descifrar para la humanidad.

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El Testamento de Elcano: Un Documento de Incalculable Valor Histórico

El análisis del testamento de Elcano, dictado en su lecho de muerte a bordo de la nao Santa María de la Victoria apenas unas horas antes de fallecer, ofrece a los investigadores contemporáneos un retrato íntimo, sociológico y humano de gran valor sobre las mentalidades de los hombres del mar del siglo XVI.

En las cláusulas de sus últimas voluntades, el explorador guipuzcoano demostró mantener intacto el recuerdo de su tierra natal y de sus vínculos familiares. Repartió sus bienes materiales y las cuantiosas sumas adeudadas por la Corona entre sus hijos naturales (nacidos en Guetaria y Valladolid), su madre Catalina de Portu y sus hermanas.

Asimismo, destinó importantes legados económicos a las iglesias y santuarios de Guetaria y de otros puertos vascos, solicitando que se rezaran misas en su memoria. Este documento constituye un testimonio excepcional de la piedad religiosa de la época y de cómo aquellos hombres, a pesar de encontrarse a miles de leguas de distancia de su hogar en mitad de mares desconocidos, mantenían un fuerte arraigo con su comunidad de origen.

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El V Centenario y la Memoria Histórica del Navegante

La conmemoración del v centenario de Juan Sebastián Elcano celebrado entre los años 2019 y 2022 supuso un punto de inflexión fundamental para rescatar la figura del marino del olvido relativo y situarla al mismo nivel de reconocimiento internacional del que gozan figuras como el propio Fernando de Magallanes, James Cook o Cristóbal Colón.

Durante las celebraciones del centenario se desarrollaron congresos académicos internacionales, exposiciones documentales en los principales archivos estatales, publicaciones de biografías científicas revisadas y grandes regatas conmemorativas que contaron con la participación del buque escuela de la Armada Española, el JS de Elcano. Estos actos culturales sirvieron para recordar al mundo que la primera globalización de la historia tuvo un marcado acento e impulso hispánico.

El Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano (A-71)

Hoy en día, el nombre del explorador vasco sigue navegando por todos los océanos del mundo gracias al buque escuela de la Armada Española, el bergantín-goleta Juan Sebastián Elcano 1 (A-71). Construido en los astilleros de Cádiz y botado en el año 1927, este emblemático velero de cuatro mástiles cumple una doble función esencial para España:

  1. Formación militar y náutica: Es la escuela viva donde los futuros oficiales de la Armada ponen en práctica las enseñanzas de astronomía, pilotaje y maniobra en condiciones reales de navegación atlántica y pacífica.
  2. Embajada flotante: Actúa como un auténtico consulado itinerante de la cultura y la diplomacia española en cada puerto internacional que visita a lo largo de sus periódicos cruceros de instrucción y sus históricas vueltas al mundo.

El perfil del JS Elcano recortándose en el horizonte de los grandes puertos mundiales constituye el homenaje vivo más hermoso y duradero a la memoria de aquel hombre de Guetaria que, cinco siglos atrás, demostró con su pata de madera y su brújula que la Tierra no tenía fronteras insalvables.

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Libros y Lecturas Recomendadas sobre Juan Sebastián Elcano

Para aquellos lectores y estudiantes que deseen profundizar en los detalles técnicos de la navegación del siglo XVI, las actas judiciales del viaje o las recreaciones literarias de la primera vuelta al mundo, os sugerimos la siguiente selección de lecturas esenciales:

  • "Elcano, el viaje que cambió el mundo" – Tomás Mazón: Una de las investigaciones biográficas más rigurosas y actualizadas de los últimos años, basada de forma exclusiva en el análisis directo de las fuentes archivísticas originales de Sevilla y Simancas.
  • "Magallanes y Elcano: La primera vuelta al mundo" – Manuel Lucena Salmoral: Una obra histórica monumental de un académico de referencia que analiza detalladamente el contexto económico, técnico y geopolítico de la expedición castellana.
  • "La primera vuelta al mundo: Relación de Antonio Pigafetta" – Antonio Pigafetta: La lectura de la crónica original redactada por el cronista de a bordo italiano que sobrevivió al viaje de la nao Victoria; indispensable para experimentar de primera mano las penurias, sorpresas y maravillas que contemplaron los exploradores.
  • "Fuiste el primero: Juan Sebastián Elcano" – José Luis Comellas: Un ensayo histórico apasionante y de ágil lectura que destaca el genio náutico del marino guipuzcoano y su papel decisivo a la hora de resolver el agónico viaje por el Océano Índico.

Vídeo recomendado

Preguntas Frecuentes sobre la Historia de Juan Sebastián Elcano (FAQ)

A continuación, resolvemos las dudas más comunes, los errores historiográficos y los detalles náuticos en torno a la biografía del insigne marino vasco.

¿Quién completó realmente la primera vuelta al mundo: Magallanes o Elcano?

Quimen completó físicamente la primera circunnavegación fue Juan Sebastián Elcano al mando de la nao Victoria, regresando a España en 1522. Fernando de Magallanes fue el ideólogo y el comandante inicial de la armada, pero falleció a mitad de camino en las islas Filipinas en 1521, por lo que nunca llegó a dar la vuelta al planeta de forma completa en este viaje.

¿Coincidieron en algún viaje Cristóbal Colón y Sebastián Elcano?

No, es un error cronológico habitual. Cristóbal Colón descubrió América en 1492 cuando Elcano era un niño de apenas cinco años. Colón falleció en 1506, trece años antes de que se iniciara la histórica expedición de la armada de la especiería hacia las Molucas en 1519.

¿Cuántos marineros sobrevivieron al viaje de la Nao Victoria?

De los más de 240 hombres que partieron de Sevilla en 1519 repartidos en cinco barcos, solo 18 supervivientes lograron regresar a bordo de la nao Victoria el 8 de septiembre de 1522. Semanas más tarde se sumaron algunos tripulantes más que habían sido retenidos por los portugueses en Cabo Verde.

¿Qué lema le concedió el rey Carlos I de España en su escudo de armas?

El monarca le concedió un escudo de armas noble que incluía un globo terráqueo con la inscripción en latín "Primus circumdedisti me", cuyo significado en castellano es "Fuiste el primero que me circunnavegó", inmortalizando su hazaña náutica.

¿Dónde y cómo murió Juan Sebastián Elcano?

Falleció el 4 de agosto de 1526 en mitad del Océano Pacífico a causa del escorbuto y la desnutrición, durante el viaje de la segunda expedición liderada por García Jofre de Loaísa para colonizar las islas Molucas. Siguiendo las costumbres de la mar, su cadáver fue arrojado a las profundidades del océano.

¿Qué valor tiene el testamento original de Elcano?

El documento, redactado en su lecho de muerte a bordo de la nao capitana, tiene un incalculable valor histórico para los investigadores modernos. Revela detalles íntimos sobre su situación económica, su devoción religiosa tradicional y el fuerte vínculo social y familiar que mantenía con su localidad natal de Guetaria a pesar de la inmensa distancia.

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Román

Román

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